viernes, 8 de junio de 2007

...Y he ahí que la muchedumbre gritaba: ¡Nucleares para todos!


Últimamente se está volviendo a poner de moda en los medios de comunicación el tema de la necesidad y conveniencia del uso de la energía nuclear, especialmente como solución preventiva contra el cambio climático (leed a chosovi).
¿Por qué no se promueven tanto o más las llamadas Energías Alternativas? Por un lado no me extraña, ya que económicamente las centrales nucleares son más próximas al espíritu de las grandes multinacionales y pueden más fácilmente dar más ganancias a empresas ya consolidadas, tipo Iberdrola, Endesa, Union Fenosa, E.ON... sin olvidarnos de las constructoras que las construyen, valga la redundancia, empresas todas éstas que además tienen mucha capacidad de influencia política, para qué vamos a engañarnos.
Los movimientos sociales anti-nucleares de los 70 y 80, y supongo que sobre todo después de Chernobyl han creado una suerte de rechazo generalizado, en unos países más que en otros, y con mayor o menor eco en la esfera política, ya que tampoco es que no hayan proliferado en absoluto las centrales desde entonces.
Ha habido muchos debates ya sobre el tema y se ha escrito mucho, como por ejemplo:
(1) - breve monogŕafico de el mundo
(2) - el foro de la industria nuclear española
(3) - un resumen de incidentes/accidentes de los últimos años en forma de calendario
(4) - un FAQ (o PUF) de la World Nuclear Association, o WNA, como no
(5) - un resumen de ideas e intenciones de la APEN o ambientalistas por la energía nuclear (¡parece paradójo...! ¿acaso no lo es?)
(6) - y, para mi el mejor de todos, y sin duda de lo más completo que se puede encontrar por ahí, es éste estudio "Climate Change and Nuclear Energy" publicado por la Fundación Heinrich Böll

...pero no por ello voy a ser yo menos y no decir nada. Lo que dice la industria ahora se puede resumir más o menos así: "Eh, venga, seamos realistas, las energías renovables no pueden producir tanto como necesitamos y el planeta está jodido. La energía nuclear es limpia y segura, así que ya está, no hay alternativa". Y si no fuera por una especie de síndrome de desconfianza adquirida alomojó hasta me lo creía. Entonces, ya puestos a desconfiar y como tampoco hay tanto que pensar, uno se pregunta, ¿las energías renovables realmente son tan cutres? ...ehm, esto lo pensaré más tarde. Y la otra era, ¿La energía nuclear el limpia y segura? Pues, oye, depende de lo peligrosamente que estés dispuesto a vivir.... Mirad la gráfica más abajo y juzgad por vosotros mismos.

Primero está el asunto de si de verdad son tan seguras. Podeis ver en el calendario de arriba (3) que, en fin, no pasan mas cosas porque sí que pasan, y no son más graves porque Dios no quiere. Y mejor que no lo sean, porque el problema de la energía nuclear, una de sus peculiaridades digamos, es que pueden pasar años sin que ocurra nada (serio), pero cuando ocurra puede llegar a ser muy muy grave. No es un 'incendio' o un 'vertido' cualquiera. Ésto jamás se debe subestimar, ya que el impacto
puede ser tremendamente devastador y de muy amplio alcance, tanto a escala espacial como temporal. Además, epidemiológicamente, 56 años (desde 1951 que se plantó la primera central) tampoco es tanto. Pero a quién le importan unos cuántos cánceres, si total, de algo hay que morir. Pues tranquilo, que puede que por eso la causa más probable de muerte según la OMS es y será entre 2002 y 2030 ...a ver si lo adivinan... ¡eso es, el cáncer! (Mirad la gráfica en la página 4. ¡mola, eh!). Puede que sea por la política que está llevando a cabo una de sus agencias, la IAEA (o Agencia Internacional de la Energía Atómica) de fomento del uso de la energía nuclear (excepto en Irán, claro). Y, todo hay que decirlo, buena parte de esos cánceres parece ser que se atribuyen al tabaco; la otra parte no se atribuye en ese documento.
Por otro lado, si hablamos de seguridad está el tema de los residuos. Los medios de comunicación, interesados en el tema, llegan a dar la sensación de que es un problema ya resuelto ...queda alguna que otra cosa por perfeccionar, pero a grandes rasgos está todo dicho. La IAEA y la WNA + APEN también se molestan en dar esa sensación (ver el FAQ). Hasta se pueden reutilizar (reprocesar) para generar nuevo material fisible. Pero si lees lo que dicen al respecto, es lo mismo que se decía hace unos 10 años: que hay básicamente, según la intensidad de la radiactividad del resíduo, dos métodos de gestión de los resíduos (que no eliminación):
1- superficial (cerca o no de la fuente de los residuos), ya sea en piscinas de refrigeración o almacenamiento en seco, en bidones de diverso tamaño; éste estado de almacenamiento es normalmente considerado intermedio, y en los que se supone que han de estar en torno a 40 años altamente vigilados hasta que decae significativamente su radiactividad
2- confinamiento subterráneo indefinido, en zonas geológicamente muy estables, cuidadosamente estudiadas y elegidas
Así que el problema del residuo sigue estando ahí. Y, aunque tras 40 años (que no es poco) la actividad de los resíduos decae en un 99,9%, hay que esperar para que los resíduos no supongan ningún riesgo para la salud pública, según los estándares de la Agencia Medioambiental estadounidese, ni más ni menos que un mínimo de 10.000 años (*). ¡Ésto es bastante más que la edad de la tierra según el viejo testamento (que creo que son unos 6000 años o algo así)! Desde luego que para entonces es incluso dudable que aún exista algo así como la 'salud pública', así que, ¿para qué preocuparse?

Y, dicho ésto, no tengo mucho más que decir, tan solo resumir lo que me parece más importante del artículo de la Fundación Heinrich Böll, que es un poco pesado de leer (49 páginas), pero muy interesante. Establecen una serie de patrones de riesgo, muy al estilo de los matemáticos analístas de una empresa aseguradora, en función de una serie de criterios, como pueden ser:
  • la probabilidad de que ocurra
  • el alcance de los daños
  • la certeza en la evaluación tanto de la probabilidad de que ocurra, como en la evaluaciòn del alcance de los daños
  • la ubicuidad (efecto global)
  • la persistencia del daño
  • la irreversibilidad
  • existencia de efectos retardados
  • potencial de movilización social (relevancia política y social elevada)
La combinación de éstos criterios establece entonces los patrones de riesgo, que reciben nombres como 'Damocles', 'Medusa', 'Casandra', 'Pandora' etc. y que en un gráfico donde en un eje se representa la probabilidad del suceso y en otro la gravedad o alcance del mismo, se establecen tres zonas de peligro para el análisis de riesgo: la zona normal o permitida, la zona de transición (en la que la cosa empieza a ser chunga) y la zona prohibida (la favorita de la gente con tendencia a la conducta y conducción temeraria. etc). Éste gráfico ilustra esto un poco.
Como podeis ver, un análisis concienzudo del tema no deja muy bien situada a la energía nuclear, lo que por otra parte todo el mundo con un poco de sentido común podía haber adivinado. Claro que, el riesgo del calentamiento global tampoco es nada desdeñable. Entonces la cuestión es, ¿se puede asumir un riesgo para prevenir otro, o será peor el remedio que la enfermedad? El resto del documento de ésta gente de la fundación Heinrich Böll se dedica a desarrollar varios escenarios de futuros posibles para tratar de aclarar éste punto, evaluando todo tipo de factores y probabilidades, como el potencial del desarrollo de las energías alternativas, los gastos económicos que supodría implantar ciertas soluciones energéticas, lo definitivas o temporales que son determinadas propuestas energéticas... Estimaciones en cuanto a la reducción de emisiones entre 25 y 50 Gt de CO2 hasta 2050 (para lograr alcanzar un aumento de la temperatura media no superior a los 2ºC), se podría lograr por ejemplo de la siguiente manera:
  • alrededor de 5Gt de CO2 ampliando la capacidad nuclear planetaria al triple de la actual
  • alrededor de 4Gt de CO2 del aumento de la eficiencia energética de edificios y construcciones
  • alrededor de 5Gt de CO2 del aumento de la eficiencia del uso energético y material del sector industria
  • alrededor de 7Gt de CO2 del aumento de la eficiencia energética en el sector transporte
  • alrededor de 3,6Gt de CO2 del paso de carbón a gas natural en la producción de energía eléctrica
  • alrededor de 15Gt o más del amuento de uso y eficiencia de las energías renovables, tanto para la producción de electricidad como de calor
  • entre 4 y 10Gt de CO2 del uso de técnicas de captura de CO2
A la luz de éstas estimaciones ya no parece tan imprescindible la energía nuclear, teniendo en cuenta el aumento del riesgo que supone triplicar globalmente la capacidad nuclear.
Las conclusiones del informe son éstas:

"El calentamiento global es probablemente uno de los principales retos del siglo 21. La magnitud de los daños potenciales y su alcance e impacto a escala temporal permiten clasificar a éste riesgo como uno de tipo 'Casandra'. No obstante, el cambio climático no es el único riesgo mayor para nuestra salud, nuestros ecosistemas y estructuras sociales y económicas. Las consecuencias potenciales de la energía atómica (accidentes devastadores, contaminación por resíduos, proliferación nuclear) constituyen un tipo de riesgo direfente, clasificado como 'Damocles' y ha de ser necesariamente también tomado en consideración. Hay un consenso generalizado en cuanto a que no es suficiente la reducción o el abandono de una sola de las prácticas energéticas e industriales para lograr la reducción necesaria de las emisiones de CO2 que nos permitan alcanzar una estabilización del efecto invernadero dentro de límites tolerables. La cuestión sobre si la disminución de alternativas energéticas individuales, como puede ser la energía nuclear, debe o puede ser eliminada del programa del programa de reducciones energéticas, es mucho más difícil y controvertido. Un análisis de las interacciones de las diferentes opciones de disminución energética muestra que, además de que la energía nuclear no es indispensable para lograr un plan de reducción de emisiones ambicioso, la senda nuclear bien podría convertirse en una senda equivocada por el potencial obstructivo que posee:
  • ciertos requisitos de las energías renovables y de las técnicas de captación de carbono, en términos de flexibilidad e infrastructura de los sistemas eléctricos, podrían entrar en conflicto con los requisitos de los sistemas de generación eléctrico con energía nuclear, que además precisaría un aumento significativo
  • mientras que los efectos de aprendizaje/desarrollo y reducciones del coste son perfectamente asumibles en las energías renovables y en las técnicas de captación de carbono a medio plazo, la energía nuclear en cambio ha de asumir un impacto de de gasto adicional debido para solucionar problemas en la adquisición de la materia prima y en el tratamiento de los resíduos
  • las contribuciones más importantes en los planes más ambiciones de reducción de emisiones de CO2, desde una perspectiva de la eficiencia de costes, provienen claramente de una mejora sustancial en la eficiencia del consumo de la energía, tanto en el sector industrial, como en el del consumidor final. Debido a una diversidad de obstáculos y barreras, es necesario un esfuerzo político a largo plazo para lograr desarrollar éste potencial. La controversia sobre la energía nuclear a menudo enmascara ésta necesidad
A la luz de éstas complejas interrelaciones, un diseño cuidadoso de estrategias a corto, medio y largo plazo es posible y es necesario. Si no se considera indispensable la energía nuclear, se debería planificar un cambio total de carbón a gas natural durante las próximas dos o tres décadas, combinado con un gran esfuerzo por alcanzar mejoras en la eficiencia del uso de la energía, tanto en la producción como en todos los niveles del consumo. Ésta estrategía establece una especie de puente a medio plazo para cuando los efectos de aprendizaje en el campo de las energías alternativas y en las técnicas de captación de carbono hayan logrado una disminución aceptable de sus costes. El análisis presentado en éste estudio demuestra que se puede diseñar e implementar una estrategía de disminución del riesgo global. Se pueden lograr objetivos ambiciosos de reducción de emisiones con o sin la energía nuclear, con un gasto perfectamente asumible para una sociedad moderna. En el marco de un cambio fundamental y necesario del sistema energético mundial, una estrategía climática sin energía nuclear resultará con toda probabilidad en un sistema energético global mucho más innovador y robusto. "

¿Qué concluirían, pues, los analístas de las empresas aseguradoras a la luz de un estudio como ese? Pues, supongo que, teniendo en cuenta las indemnizaciones y gastos reparadores que tendrían que soltar, y dado que el calentamiento global siempre se podrá achacar, al menos en parte, a causas naturales y éstas no las cubren los seguros, seguramente se decantarían por un mundo sin energía nuclear, jeje ...si es que es de cajón.

1 comentario:

Sonia dijo...

Está bien que se argumente de tan buena forma esta disyuntiva, que parece que a la gente le está convenciendo...
Sólo hay que leer por la red comentarios de este tipo:
"...Pueden ser peligrosas (las nucleares), pero vivimos rodeados de peligros de todo tipo. Quizá la contaminación que produce la energía que utilizamos sea mucho más peligrosa que cualquier central nuclear".¿(11.01.07 blog-puntodevista.php)